Hay momentos en los que uno sigue adelante…
pero por dentro sabe que algo necesita ser mirado.
El trabajo, la familia, las responsabilidades…
y, en medio de todo eso, pocas veces hay un espacio real para parar y preguntarte:
¿Cómo estoy realmente?
Este círculo nace para eso.
Un espacio sencillo y cuidado donde poder hablar, escuchar y compartir con otros hombres, sin juicios y sin necesidad de aparentar.
Tal vez este espacio sea para ti si…
• Sientes que te cuesta hablar de lo que te pasa
• Sueles guardarte las cosas y tirar hacia adelante
• Estás atravesando un momento de cambio, presión o dudas
• Te gustaría entender mejor lo que sientes o cómo reaccionas
• O simplemente sientes que necesitas parar un poco y tomar perspectiva
¿Qué es este círculo?
Es un encuentro entre hombres donde cada uno puede hablar desde su experiencia y escuchar la de otros.
No hace falta tener experiencia previa ni saber “cómo hacerlo”.
No es terapia.
No es una charla.
No tienes que exponerte más de lo que quieras.
Es un espacio donde, poco a poco, se va generando confianza para poder ser uno mismo con mayor libertad.
Cómo trabajamos
Nos reunimos en un grupo reducido, en un ambiente tranquilo y confidencial.
A través de preguntas, momentos de reflexión y escucha, vamos abriendo temas que forman parte de la vida de cualquier hombre:
las relaciones
el trabajo
la presión
las emociones
las decisiones
los momentos de cambio
Cada uno participa a su ritmo.
Aquí no se trata de hacerlo perfecto,
sino de empezar a ser más honesto con uno mismo.
Qué puedes encontrar
• Un espacio donde hablar sin sentirte juzgado
• Escucha real por parte de otros hombres
• Mayor claridad sobre lo que estás viviendo
• Una forma diferente de relacionarte contigo
• Un momento para parar y salir del piloto automático
Facilitación
El círculo está facilitado por Germán García Chehín, acompañante en procesos personales, familiares y relacionales.
Con experiencia en el ámbito social y una práctica meditativa sostenida desde hace años, su trabajo se centra en crear espacios donde las personas puedan comprenderse mejor y encontrar nuevas formas de afrontar lo que están viviendo.
Ser hombre no tiene por qué ser un camino solitario.
A veces, lo que más transforma no es hacerlo solo, sino poder hacerlo acompañado por otros hombres que también están en el camino.
